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	<pubDate>Sat, 25 Oct 2008 15:58:15 +0000</pubDate>
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		<title>EL PORTAL</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Oct 2008 00:01:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Expresión Artística]]></category>

		<category><![CDATA[3D]]></category>

		<category><![CDATA[Entorno]]></category>

		<category><![CDATA[Vue]]></category>

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		<description><![CDATA[La imagen representa &#8216;la gloria perdida&#8217; de lo que es olvidado por hacerse viejo. Un ambiente cerca de la montaña en un día con un mal tiempo que se aproxima, dan el marco a una nostalgia profunda.
Instantánea obtenida de un entorno 3D realizado con Vue 6 xStream. Este software permite fabricar, con una calidad casi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La imagen representa &#8216;la gloria perdida&#8217; de lo que es olvidado por hacerse viejo. Un ambiente cerca de la montaña en un día con un mal tiempo que se aproxima, dan el marco a una nostalgia profunda.</p>
<p>Instantánea obtenida de un entorno 3D realizado con <em><strong>Vue 6 xStream</strong></em>. Este software permite fabricar, con una calidad casi insuperable, entornos naturales que muestran notorios rasgos de realismo.</p>
<p>Esta imagen participó de la <em><strong>Vue 3D Enviroment Competition 2008</strong></em> que organiza <em><strong>Cornucopia3D</strong></em> que es una comunidad online dedicada a los productos de la línea Vue. Es de hacer notar que la imagen no tiene ningún trabajo de postproducción, ya que esta era una de las condiciones impuestas por el jurado, para poder participar. Habitualmente, cuando se hace producción gráfica digital, y si el producto final es un afiche, lámina o una simple fotografía, se utilizan una serie de programas de &#8216;retoque fotográfico&#8217; (como el conocido <em>Photoshop</em>) para lograr lo que el producto 3D no permite (luminosidad, contraste, brillos, destellos, etc.). Como la intención del concurso era mostrar las bondades de los productos <em><strong>Vue</strong></em>, no estaban permitidos los retoques. Sin dudas, en este caso, no hicieron falta!</p>
<p><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/portal1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-61" title="portal1" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/portal1.jpg" alt="" width="500" height="400" /></a></p>
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		<title>Crónica de un viaje por lo imposible</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 04:30:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>

		<category><![CDATA[4D]]></category>

		<category><![CDATA[Cuarta-Dimension]]></category>

		<category><![CDATA[Einstein]]></category>

		<category><![CDATA[Necker]]></category>

		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace algunos días en horas de la tarde, caminando por una calle del barrio, con los rayos del sol languideciendo entre las verdes hojas de los paraísos, meditaba mientras percibía aquel cotidiano y renovado entorno. Cosa curiosa – pensé – que nuestros sentidos nos prodiguen tanta verdad y a la vez nos mientan tanto!.
 
Sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hace algunos días en horas de la tarde, caminando por una calle del barrio, con los rayos del sol languideciendo entre las verdes hojas de los paraísos, meditaba mientras percibía aquel cotidiano y renovado entorno. <em>Cosa curiosa</em> – pensé – <em>que nuestros sentidos nos prodiguen tanta verdad y a la vez nos mientan tanto!</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Sin quererlo (aunque consciente de ello) llegué al mismo callejón sin salida (aparente) que casi me obsesiona desde hace un tiempo (no sé cuánto!); obsesión que me empuja a visitarlo muy a menudo. Me encontraba allí como tantas veces, pero al mismo tiempo, permanecía todavía parado frente a la puerta de casa, llaves en mano y a punto de entrar.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">¿Es posible esta simultaneidad? Es más, ¿es posible la simultaneidad?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Si le preguntáramos a Einstein y si no estamos siendo víctimas de alguna alucinación o algo parecido, la respuesta a esta pregunta es NO.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">El mismo Einstein, seguramente, alguna vez se cuestionó si todo esto surgido de nuestras percepciones sensoriales representa una acabada descripción de la realidad. ¿Está el mundo real allende nuestros sentidos? Cuando la luz del sol desaparece de la plácida tarde de barrio y es alcanzada por la noche, el verde de las hojas de los paraísos ¿sigue siendo verde?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">El hombre más allá de ser un animal racional, arrastra ancestralmente la tendencia natural a responder a los avatares de la carne. Son los sentidos los que le proporcionan básicamente las nociones concretas de lo que su entorno aparentemente es; nociones que por universales son aceptadas como verdaderas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La información provista por los sentidos (suponiendo que sea correcto llamar así a este flujo de datos) permite que nuestro cerebro elabore (interprete) una serie de ondas a las que llamamos en este caso luz y que nos hace aprender, entre otras cosas, lo que es el color. Otros seres vivos comparten con nosotros esta capacidad, entre otras, de percibir ondas y en varios casos las perciben en rangos que exceden (en más o en menos) a los nuestros. Esta evidente falla, si bien alcanza para describirnos algunos aspectos reales (el color por ejemplo), puede perfectamente engañarnos, al menos, en cuanto al tiempo y al espacio se refiere, ya sea que consideremos la tridimensión, las velocidades, la dirección de determinado fenómeno, etc.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La fe ciega en nuestros sentidos nos hace caracterizar a los objetos de nuestra realidad inmediata como dotados de un determinado tamaño, animados por una velocidad dada y de otras tantas características similares pero no nos deja advertir que todo este bagaje real, solo tiene validez relativa. ¿Relativa a qué? Relativa a lo local; a un marco de referencia dado. Este no darse cuenta y considerar sin más, como reales, nuestras percepciones sensoriales es algo extendido a todo lo que ‘conocemos’ de primera mano de nuestro universo. Tan poderoso influjo trasciende nuestra mera acción y se cuela aun en nuestro lenguaje en donde un mismo término puede significar cosas distintas dependiendo del contexto. Considerando seriamente nuestro <strong><em>pensar</em></strong> como actividad (sin disquisición filosófica mediante) quizás sea posible hacer manifiesto lo que oculta esa eterna estrechez de nuestros sentidos que también comparten nuestras palabras.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Hablar del <strong><em>pensar</em></strong> podría ser como relatar un viaje. Se puede establecer una cronología determinada y además se puede describir a determinados actores o protagonistas de tal periplo. Solo tenemos que tener la precaución de no caer en ambigüedades que fácilmente nos permite nuestro lenguaje ya que estamos tratando de describir un supuesto infinito con medios finitos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Como protagonista principal de este viaje tan particular he elegido al cubo de <strong><em>Necker</em></strong> y la cronología es extraída de un artículo que escribió <a href="http://juegosdeingenio.org/archivo/581"><strong><em>Diego Uribe</em></strong></a> y que tituló <em>“El viaje del cubo”</em> y en donde deja abierta una gran ventana para la especulación.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">El cubo de <strong><em>Necker</em></strong> es una ilusión óptica descubierta por el cristalógrafo suizo <strong><em>Louis Albert Necker</em></strong> y de la cual deja constancia en una carta escrita el 24 de mayo de 1832 en donde señala lo curioso de la representación de formas de cristales. Esta representación consiste en una proyección bidimensional ortográfica (donde todas las líneas son paralelas) de un cubo. Al perder la perspectiva, la figura se hace lo suficientemente ambigua como para que la interpretación que el cerebro (y no el ojo) hace de ella sea cambiante: se puede ver un cubo 3D orientado de dos maneras distintas. ¿Solo de dos maneras distintas?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><strong><em><span style="font-family: Arial;">Diego Uribe</span></em></strong><span style="font-family: Arial;">, en su artículo, nos muestra un curioso aspecto de nuestro mundo: usando un espejo logra ‘crear’ la ilusión de haber rotado una figura en un espacio de una dimensión mayor que en la que se encuentra dicha figura. En otras palabras: una reflexión en 2D se hace equivalente a una rotación en 3D. Esto lo logra haciendo reflejar una letra <strong><em>q</em></strong> en un espejo y ‘transformarla’ en una <strong><em>d</em></strong>; algo imposible si se pretende hacer mediante giros del papel en donde se encuentra impresa la <strong><em>q</em></strong> (es decir en su misma dimensión). </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Cuando tratamos con figuras 3D según <strong><em>Uribe</em></strong> nos muestra, pasa lo mismo que en el caso anterior; claro que aquí, se agrega una dificultad. Esta dificultad radica en que poner un cubo frente a un espejo, supone una rotación 4D. La figura muestra tal reflexión; pero esto representa la cuarta dimensión? Si hacemos que las aristas se transformen en barras y las caras se vuelvan transparentes, vemos que en el ‘viaje’ desde un cubo en donde la cara que está adelante se va hacia atrás hasta otro en donde sucede lo contrario, justo a mitad de camino, como podemos ver en la gráfica, nos encontramos con una figura imposible; un sin sentido espacio-temporal. </span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/4d-figura-imposible.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-59" title="4d-figura-imposible" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/4d-figura-imposible.jpg" alt="" width="500" height="375" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span id="more-58"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Lo anterior es correcto considerarlo como una situación imposible porque la figura encima del espejo ‘sintetiza’ las dos visiones que tenemos de un cubo de <strong><em>Necker</em></strong> en una sola; o sea, al mismo tiempo. Obviamente esto nunca se puede dar. Si esto representa la cuarta dimensión, ¿tal vez así se explique por qué no es posible verla, calcularla o ni tan siquiera imaginarla?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Veamos en qué nos puede ayudar la metáfora del viaje en tratar de entender lo que puede ser <strong><em>pensar</em></strong>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Iniciar la tarea de búsqueda de interrelaciones entre el pensamiento y realidad, requiere que caractericemos de alguna manera, aquello que se supone, oficia de contenedor del pensamiento. Para evitar ambigüedades, no se hará referencia a la mente, ni a la razón, ni a la inteligencia. Consideraremos que todos los elementos ‘abstractos’ (por llamarlos de alguna manera) tienen un solo depositario: la <em>psiquis</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Esta <em>psiquis</em> tendría una estructura. Sin entrar en demasiado detalle (para no ir más allá de nuestro propósito inicial), diremos que estructuralmente, sería <em>homóloga</em> <a name="_ftnref1" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial;">[1]</span></span><!--[endif]--></span></span></a>al resto de la realidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La <em>psiquis</em> se estructuraría desde disposiciones internas pero y fundamentalmente, influenciada por el sistema biológico y el mundo circundante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Los constituyentes de la <em>psiquis</em>, guardarían un origen, un orden y tendrían una función equivalente a los aspectos ontológicos de aquello que le es externo. Estarían dispuestos espacial y temporalmente, también en una forma equivalente. Por tanto podríamos definir dos subsistemas, uno equivalente a lo superficial de lo externo y otro a lo profundo de lo externo. Aquel que representa lo <em>discreto</em> (superficial) de lo exterior, lo llamaremos <strong>IDEA</strong> y daría la <em>base estructural</em> concreta de la psiquis. El que representa lo <em>continuo</em> (profundo) de lo exterior, lo llamaremos <strong>PENSAMIENTO</strong> y sería la <em>base funcional </em>psíquica. Idea y pensamiento son opuestos, complementarios y concurrentes; es decir, constituyen una unidad compleja que representa a su vez, la complejidad externa. Temporalmente hablando, la idea estaría regida por lo que caracterizamos como <em>tiempo externo<a name="_ftnref2" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial;">[2]</span></strong></span><!--[endif]--></span></span></a></em>, cuyos elementos son: el antes, el ahora y el después. En cuanto al pensamiento, lo regiría lo que llamamos <em>tiempo interno<a name="_ftnref3" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><strong><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial;">[3]</span></strong></span><!--[endif]--></span></span></a></em>, el cual tiene como elementos: el pasado, el presente (que incluye el ahora) y el futuro. Podemos ver que hay algo en común entre ‘ambos tiempos’; efectivamente, el ahora. Este ‘<em>ahora</em>’ es la coincidencia dinámica que asegura la ligazón entre ambos subsistemas; lo que determina la unidad dinámico-funcional y estructural de la psiquis.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Veamos rápidamente, como funcionaría la representación de esta correspondencia que acabamos de plantear.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Los emergentes reales (o hechos), serían unidades complejas que expresarían una apariencia (el ‘<em>fenómeno</em>’), un <em>ser</em> y una <em>esencia</em>; reales. Tendrían, por decirlo así, una ‘<em>cáscara</em>’ (la <em>apariencia</em>); una capa externa (lo <em>particular o ser</em>) y una capa interna o núcleo (lo <em>general o esencia</em>).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Esto es lo que se ofrecería a la percepción y formaría parte de la existencia; constituyéndose en un <strong>SIGNO </strong>(un hecho).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Un humano al percibirlo; vale decir, al sacarle (negarle) lo aparente (esto es en definitiva percibir), desdoblaría el hecho en sus constituyentes básicos. La capa externa (lo particular) sería representado a través de su <em>temporización externa</em>, como un signo, en una idea (estructura psíquica). El núcleo (lo general) sería representado a través de su <em>temporización interna</em>, como un <strong>SÍMBOLO</strong> y es lo que daría <strong>SENTIDO</strong> a la idea.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">A través del lenguaje natural se proyectaría este símbolo, a modo de representación. Es un símbolo (y no un signo, a pesar de tener la misma apariencia) ya que ‘muestra’ una estructura como una función; es decir, como un <strong>SIGNIFICADO</strong>.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La psiquis, de esta manera, se comportaría como un ‘filtro’ que reservaría la esencia de los hechos (su sentido) en el pensamiento, y los proyectaría en el lenguaje natural como una falsa estructura, a través del significado de la idea; esto es, a través de una función.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Si aceptáramos por un momento la propuesta anterior quizás nos sería más o menos sencillo comprender algunas cosas. Entre ellas, el fenómeno que se produce al ver el cubo de <strong><em>Necker</em></strong>: percibir alternativamente un cubo con distintas perspectivas. Cada una de estas perspectivas ocuparían en forma alternativa, el plano superficial y el plano profundo. Mecanismos que no detallaremos ahora, pero que operarían mediante un cambio oculto y acumulativo serían los responsables de que la estructura superficial se haga profunda y viceversa; cambiando así, también alternativamente, lo que es considerado verdadero por nuestros sentidos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Vemos que la cronología propuesta marca una secuencia y por tanto la ‘simultaneidad’ no es posible. No es posible ‘percibir’ ambos cubos a la vez. Volviendo a <strong><em>Einstein</em></strong>, según la división (caprichosa) que hemos propuesto de los tiempos (externo e interno), lo que para nosotros como observadores externos (nuestros sentidos) sería presente, para nosotros como observadores internos (nuestro pensamiento) sería pasado y ambos confluirían en el ahora dándose así lo imposible: la simultaneidad de fenómenos que siendo observados desde un solo lado, parecerían estrictamente secuenciales. <strong><em>Einstein</em></strong> caracterizó al espacio-tiempo como una estructura 4D; en este caso también hemos propuesto una posible cuarta dimensión y que también coincidiría con un tiempo: el <em>tiempo interno</em>; el tiempo de la psiquis; y si definimos las tres dimensiones de la realidad como: lo <em>estructural</em> (el <strong><em>qué</em></strong>), lo <em>dinámico</em> (el <strong><em>cuándo</em></strong>) y lo <em>funcional</em> (el <strong><em>cómo</em></strong>); esta psiquis sería la representante de la cuarta dimensión caracterizada por lo <em>trascendental</em> (el <strong><em>por qué</em></strong>).</span></p>
<div><!--[if !supportFootnotes]--></p>
<hr size="1" /><!--[endif]--></p>
<div id="ftn1">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn1" href="#_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[1]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> Por homología se entiende una equivalencia en el origen, función y orden en los constituyentes de dos sistemas. Se deja expresa constancia que esto no tiene nada que ver con isomorfismo. No hay igualdad de forma; no hay identidad posible.</p>
</div>
<div id="ftn2">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn2" href="#_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[2]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> El tiempo externo, es el tiempo de los relojes, el tiempo discreto de la datación; el tiempo irreversible y al que los griegos llamaban <em>cronos</em>.</p>
</div>
<div id="ftn3">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn3" href="#_ftnref3"><span class="MsoFootnoteReference"><span><!--[if !supportFootnotes]--><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-size: 10pt; font-family: ">[3]</span></span><!--[endif]--></span></span></a> El tiempo interno, es el tiempo cíclico; al que los griegos llamaban<em> kairos</em>.</p>
</div>
</div>
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		<title>Chatarra</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Oct 2008 04:38:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Expresión Artística]]></category>

		<category><![CDATA[3DSMax]]></category>

		<category><![CDATA[Geometría]]></category>

		<category><![CDATA[Textura]]></category>

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		<description><![CDATA[Instantánea obtenida con 3DMax 8 que muestra detalles sofisticados tanto en la geometría del objeto como en su textura. El caño se realizó con la técnica de objetos compuestos: Loft, que permite obtener formas complejas de una manera rápida y segura. Una vez obtenida la forma general se puede deformar la geometría (tal como se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Instantánea obtenida con 3DMax 8 que muestra detalles sofisticados tanto en la geometría del objeto como en su textura. El caño se realizó con la técnica de objetos compuestos: Loft, que permite obtener formas complejas de una manera rápida y segura. Una vez obtenida la forma general se puede deformar la geometría (tal como se hizo para lograr los codos de esta cañería) a nuestro gusto y placer.</p>
<p>La textura (el aspecto del caño de cobre al que se le ha formado una especie de excrecencia de sulfato de cobre) es mostrada (renderizada) por un utilitario (plugin: programa que no viene en el paquete original) instalado en 3D Max que se llama Simbionts que permite colocar texturas hechas con otro programa externo a 3D Max: DarkTree, sobre cualquier objeto plano o 3D.</p>
<p><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/chatarras.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-57" title="chatarras" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/10/chatarras.jpg" alt="" width="500" height="400" /></a></p>
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		<title>¿Cómo se hizo?</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 00:56:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Expresión Artística]]></category>

		<category><![CDATA[3D]]></category>

		<category><![CDATA[Gráficos_Interactivos]]></category>

		<category><![CDATA[Realidad_Virtual]]></category>

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		<description><![CDATA[La gran mayoría de las ilustraciones de este Portal están realizadas con programas que permiten &#8216;fabricar&#8217; escenarios 3D en los que se plantea una situación determinada (que puede simular la realidad cotidiana o no) y luego colocando una &#8216;cámara virtual&#8217; (equivalente a las de cine o TV) se hacen distintas tomas y cuando se logra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La gran mayoría de las ilustraciones de este Portal están realizadas con programas que permiten &#8216;fabricar&#8217; escenarios 3D en los que se plantea una situación determinada (que puede simular la realidad cotidiana o no) y luego colocando una &#8216;cámara virtual&#8217; (equivalente a las de cine o TV) se hacen distintas tomas y cuando se logra el encuadre deseado, se realiza una &#8216;fotografía instantánea&#8217;, que es la que se sube a la página para ilustrar un texto determinado. Me pareció interesante mostrar &#8216;la cocina&#8217; en donde se fabrican estas gráficas y es así que en esta oportunidad ofrezco la primera de una serie que iré subiendo a medida que publique los distintos artículos. Elegí en primer término la gráfica que ilustra el artículo Ficciones (primera parte) en donde se concreta una idealización de la Biblioteca de Babel de Borges. La ventana que se abre luego de este texto es interactiva; esto quiere decir que Ud. puede operar sobre ella simplemente colocando el puntero de su mouse sobre la gráfica y así podrá observar: Una vez el cursor sobre el gráfico, si presiona el botón izquierdo del mouse y lo deja presionado y mueve el mouse, la figura en 3D gira en todos los ejes del espacio, pudiendo así entonces ver (al girar) todas las paredes y el contenido de ese único módulo de la biblioteca. Si ahora realiza la misma operación, pero presionando el botón derecho y sin soltarlo, mueve el mouse, puede aproximar (hacer un zoom) o alejar la biblioteca y aun salir &#8216;fuera&#8217; de ella al espacio exterior en donde está suspendida. Hay una opción más y se hace operativa presionando el botón medio del mouse (presionar la rueda central o en su defecto, en los mouse de dos botones, ambos a la vez; es equivalente) y sin soltarlo, desplazar el mouse y de esta manera podrá subir o bajar la biblioteca, o desplazarla a la derecha o izquierda. Dado que necesitará de un pequeño utilitario (programa) para visualizar y operar el objeto 3D, se proveen a pie de página de los enlaces pertinentes para bajar el programa adecuado a su Explorador (hay uno para quienes utilizen IE (Internet Explorer de Microsoft) y uno para los que usen Mozilla Firefox u otros exploradores. Estos programas están libres de virus, por tanto una vez bajados a su disco, ejecútelos (con confianza) y ahora sí, ya puede jugar un poco con la realidad virtual.</p>
<p align="center"><iframe src="http://aprend3r.com/Babel.html" frameborder="0" width="500" height="420" scrolling="no"></iframe>
<p align="center"></p>
<p>Espero que lo disfruten tanto como yo lo hago, cuando los realizo.</p>
<ul>
<li>Para visualizar en IE haga click <a href="http://aprend3r.com/Cult3D_IE.exe"><strong>aquí</strong></a></li>
<li>Para visualizar en Mozilla Firefox u otros haga click <a href="http://aprend3r.com/Cult3D_Mozilla.exe"><strong>aquí</strong></a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>POLISEMIA (II): Ese fantasma</title>
		<link>http://aprend3r.com/2008/08/polisemia2/</link>
		<comments>http://aprend3r.com/2008/08/polisemia2/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 23 Aug 2008 21:45:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que se publicara el trabajo de Claude E. Shannon en 1948, titulado “Una teoría matemática de la comunicación”, el vórtice polisémico del término ‘información’ no se detiene; lejos de ello, amenaza con arrasar con la endeble cordura científica que a duras penas podemos aun mantener al respecto.
Para la inmensa mayoría de los ‘enfoques científicos’ [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Arial;">Desde que se publicara el trabajo de <em><strong>Claude E. Shannon</strong></em> en 1948, titulado “<em>Una teoría matemática de la comunicación</em>”, el vórtice polisémico del término ‘información’ no se detiene; lejos de ello, amenaza con arrasar con la endeble cordura científica que a duras penas podemos aun mantener al respecto</span><span>.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial;">Para la inmensa mayoría de los ‘enfoques científicos’ esparcidos bondadosamente sobre el mundo de la ciencia<span> </span>que hoy conocemos, el trabajo mencionado anteriormente, constituye la piedra fundamental de lo que se conoce como ‘Teoría de la  Información’. Un monumental error que ha cumplido ya 60 años y que sin embargo sigue calando profundo en las raíces mismas del pensamiento posmoderno y dando fundamento a casi todo lo que se elabora referido al tema.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial;">¿Por qué digo que este enfoque constituye un error? Básicamente porque lo que <em><strong>Shannon</strong></em> elaboró, trabajando para una compañía telefónica, fue un ingenioso sistema para controlar la fidelidad de los mensajes transmitidos por esta vía. De allí el tratamiento matemático (relacionado con la probabilidad y la estadística) que le dio a su investigación y lo que posibilitó el sacarle un enorme beneficio práctico.</span></p>
<p><span id="more-53"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Según nos cuenta la anécdota <em><strong>Shannon</strong></em> tenía pensado bautizar su función <em><strong>H</strong></em> como ‘incertidumbre’ ya que la utiliza en su trabajo para medir justamente el grado de ‘no certeza’ de que un determinado mensaje sea elegido de entre un conjunto posible. Parece que <em><strong>von Neumann</strong></em> (el padre de la teoría de los juegos y el pionero de la computadora digital) intercedió a favor del término ‘entropía’ dada la similitud formal con la función utilizada en mecánica estadística; pero en definitiva, cuantifica la ‘fidelidad’ existente entre un mensaje emitido y el mismo mensaje recibido a la distancia, y que según Shannon mostró, está en relación inversa a la probabilidad de ser elegido.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La terminología acuñada en este trabajo: Entropía, Canal, Ruido, Emisor, Receptor, Redundancia, Feedback (retroalimentación), quedó indeleblemente ligada al término ‘información’, el cual pasa a ser tratado como el representante de una magnitud física pudiendo así utilizar la ‘entropía’ como una medida de la ‘información’ contenida en una secuencia de símbolos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">De esta manera, lo que quizás era tan solo una metáfora, terminó siendo una sinonimia, como un aporte más a la ambigüedad de nuestro lenguaje natural y a la confusión general.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Debido a la gran difusión que ha alcanzado el manejo electrónico de datos (datos que también se equiparan a información), le son aplicables en su totalidad los términos de la ‘teoría de la información’; pero, y dado el uso que se hace del término ‘entropía’, y por tanto la equivalencia creada con el manejo de la energía desde el punto de vista físico, el otro campo en donde ha calado hondo y se ancló en forma definitiva es la Biología. En esta última, el aspecto energético tiene relevancia, si se lo ve a ‘lo vivo’ exclusivamente desde el punto de vista físico-químico. Desde aquí, hasta considerar que los seres vivos se manejan con un ‘lenguaje’ que porta información relevante para su funcionamiento y que todo esto se puede asimilar a su vez, al ‘manejo lingüístico’ de cualquier lenguaje, hay solo un paso.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Analizaremos, por su importancia, el problema que la polisemia ha generado en un campo tan vasto como lo es el de la  Biología.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Como si la confusión fuera poca, en 1956, el físico francés <em><strong>León Brillouin</strong></em> introduce el término ‘negentropía’<span> </span>para establecer la identidad entre ‘información’ y la ‘entropía negativa’. Este autor hace la distinción entre dos tipos de ‘información’: Por un lado la ‘información libre’, y por otro la ‘información ligada’ (haciendo clara alusión a la física de un sistema). Con la segunda se representa los posibles estados o casos de un sistema entre los que se reparte la probabilidad, constituyendo así un caso especial de la ‘información libre’; y ésta ocurre cuando los posibles estados del sistema son completados en forma abstracta (sin un significado físico determinado).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La ‘información libre’ existiría (por así decirlo) solo en la ‘mente’ con lo que la ‘entropía’ se ‘subjetiviza’ pasando a ser vista como un ‘medida’ de nuestra ignorancia. De esta forma se prepara todo para que, cuando realicemos una ‘medición’ sobre un sistema, obtengamos ‘información’ pero a cambio de introducir ‘entropía’ en él. Desde aquí luego, la ‘información’ producida podría ser medida en función del aumento de ‘entropía’.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En compensación, la acción ordenadora sobre el sistema, disminuye su ‘entropía’. Invocando la segunda ley de la Termodinámica, según la cual en todo sistema aislado la ‘entropía’ tiende a aumentar, Brillouin generalizándola establece que tanto la ‘información ligada’ como la ‘información libre’ son intercambiables por la ‘entropía’ física, como si de una reacción química reversible se tratara; intentando legalizar de esta forma, la aplicación de ciertas fórmulas matemáticas, en más de un dominio científico. No obstante, no logra establecer la identidad entre ‘entropía’ física y la ‘información’, como no sea en la forma subjetiva del generalizar indiscriminadamente una convención. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Por otro lado la desmedida generalización según la cual la ‘información libre’ es igual a la ‘negentropía’, también es impropia porque es ridículo intentar medir la variación de ‘entropía’ producida en un sistema por el solo hecho, por ejemplo, de haber escrito éste artículo que Ud. está leyendo; y correlacionar esto con la ‘cantidad de información’ que contiene (lo cuál es más ridículo aun). Solo a modo de un ejemplo simple: es como si se pretendiera establecer que las dos expresiones que siguen, al tener los mismos símbolos (tanto en calidad como en número) y, según la propuesta anterior, generar la misma variación de entropía, producen la misma información (negentropía):</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em><span style="font-family: Arial;">Sadran Lancho Cañal que Sebalgamos.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em><span style="font-family: Arial;">Ladran Sancho Señal que Cabalgamos.</span></em></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Queda más que claro entonces, que no solo importa el ‘mensaje’ (que es lo único que pondera la supuesta ‘Teoría de la  Información), sino el significado de dicho mensaje, a la hora de establecer la ‘información’ que se trata de comunicar. De otro modo: la ‘información’ puede ser considerada (como propuso <em><strong>Gregory Bateson</strong></em>) como “la diferencia que hace la diferencia”, pero con un sentido; es decir, el cambio (cuali-cuantitativo) producido en el conocimiento que se tiene de ese aspecto real que se pretende abarcar, debe ser mayor que el poseído antes de recibir la comunicación (diferencia cuantitativa); y luego de ello, lo aprehendido necesariamente, debe tener un sentido distinto (diferencia cualitativa).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Toda esta edificación teórica culminó en la relación establecida entre ‘entropía’ y evolución de la ‘información biológica’.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La evolución de los seres vivos nos muestra que a partir de sustancias inertes surgen formas complejas y ordenadas. Esta paradoja, según lo establecido anteriormente, se intentó resolver admitiendo (convencionalmente), que la disminución de la ‘entropía’ en la biosfera se compensa sobradamente con un aumento en el entorno de ésta. Claro que esto dicho así, no justifica el por qué de este proceso organizativo. De la formalización de lo anterior surgió la ‘Termodinámica de los Sistemas Lejos del Equilibrio’ que se ocupa del surgimiento (emergencia) de las estructuras ordenadas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Ésta torre de Babel siguió creciendo hasta llegar a relacionar los aspectos de complejidad y organización propios de los seres vivos, con las nociones de ‘entropía’ e ‘información’, basados en considerar tal ‘información’ como ‘forma’ y a su medida como la clave del orden y la complejidad de lo viviente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Se establece esta nueva relación de orden con ‘entropía’ e ‘información’ ya que ambas, según se dice, sirven para medir el orden de un sistema.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">El orden es un aspecto relativo y solo podría ser ‘medido’ bajo ciertas condiciones restrictivas elegidas arbitrariamente.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Para redondear el término <em>orden</em> y dar una posible explicación concreta de qué entendemos por él, podemos considerar al menos, tres tipos distintos: <em>orden estructural</em> (estático - que llamaremos lisa y llanamente <strong>orden</strong>); <em>orden dinámico</em> (que llamaremos <strong>desorden</strong>); y <em>orden funcional</em> (que llamaremos <strong>organización</strong>); por supuesto en este esquema nada tienen que ver la ‘entropía’ y la supuesta ‘información’ que de ella se derive.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La referencia a la información en un cálculo termodinámico carece de sentido y por ende, el concepto derivado: entropía informacional. Aceptar su existencia y darle sustento formal a su ‘evolución’ sería equivalente a admitir que la mera observación de los desechos orgánicos, producto de una buena digestión de un rumiante, permitiera explicarnos lo que es dicho rumiante.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Del rápido análisis anterior, algo me queda claro: se mal interpreta el concepto de entropía y se toma como ‘rehén’ el término ‘información’ para justificar la flagrante violación de la regla de oro de la biología (por lo menos desde Darwin): la vida es un fenómeno contingente que tiene como paradigma el sobrevivir y el reproducirse; los elementos integrantes de esta ‘empresa’ están dados por la naturaleza del organismo en cuestión y su entorno específico; y el ajuste preciso de estas relaciones: ser vivo-entorno es la clave determinante de un proceso evolutivo continuo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Si quisiéramos explicar lo que es ‘información’, se podría entonces decir: “es aquello que permite administrar el orden”. Es la diferencia entre dos estados capitalizada por una estructura influenciada por un desorden, a través de una organización; es en fin, lo que posibilita que un ser vivo pueda construir una historia que le sea propia, que esa historia esté representada en él mismo y que surja en función de encontrarle sentido a su realidad: sobrevivir.</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>POLISEMIA (I): Ese Fantasma</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Aug 2008 03:16:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Caminando una tarde cualquiera por las calles de la ciudad pasé frente a una de las tantas instituciones que existen en ella. Creo que había pasado …, en realidad no lo sé, pero seguramente, varias veces por el mismo lugar. Nunca nada llamó especialmente mi atención (debo reconocer que soy un poco distraído) pero esa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;">Caminando una tarde cualquiera por las calles de la ciudad pasé frente a una de las tantas instituciones que existen en ella. Creo que había pasado …, en realidad no lo sé, pero seguramente, varias veces por el mismo lugar. Nunca nada llamó especialmente mi atención (debo reconocer que soy un poco distraído) pero esa última vez me detuve a mirar el cartel, hecho de un hermoso travertino (tengo cierta afinidad por esta piedra y creo que fue lo que me retuvo) y con una inscripción moldeada en bajo relieve que decía: “Hospital Privado de Nariz, Garganta y Oídos”. Luego de escrutar otros detalles arquitectónicos del anuncio (como los cuatro bulones de cabeza piramidal hechos de algún metal patinado) me puse a pensar en lo que trataba de decir.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Pese a que me sentía protegido por el sentido común, no pude reprimir el asomo de una sonrisa cuando trataba de imaginar cómo sería un hospital sordo, mudo y que no pudiera percibir los olores (aunque teniendo en cuenta nuestra realidad sanitaria actual, no se si la metáfora era tan descabellada).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/08/hospital.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-50" title="hospital" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/08/hospital.jpg" alt="" width="500" height="500" /></a></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Mis conciudadanos que vean la fotografía adjunta que tomé en aquella oportunidad, seguramente estarán haciendo memoria para tratar de ubicar geográficamente el lugar y quizás poder así recrear alguna vez la anécdota.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span id="more-49"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Debo confesarles que esto no va a ser posible. Básicamente porque lo que están viendo no es una fotografía; es una toma instantánea del producto de un programa de computadora para fabricar entornos 3D. El edificio no existe sino que es una fotografía de un lugar desconocido y que fue usada como textura para ‘pintar’ un bloque rectangular virtual. Lo mismo sucede con el piso. El cartel si es tridimensional y sus letras están ‘cavadas’ en un bloque rectangular virtual y ‘pintado’ con una textura sacada de una fotografía de un travertino original y finalmente, el personaje que está de espaldas observando la escena, no soy yo, sino una fotografía de no sé quién que fue ‘pintada’ sobre un plano virtual y filtrada mediante luces virtuales especiales, para recortar la figura.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Todo esta ‘lata’ no es para demostrar mis habilidades como diseñador 3D, ni para declararme como un mentiroso, sino para dejar en claro que las cosas no siempre son lo que parecen. Es más, no hace falta ni decir que la historia que relaté es ficticia y que lo único que perseguía, apoyada por la imagen, era poner en evidencia el uso y abuso que hacemos, en el lenguaje corriente, de la polisemia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">No entraremos en detalles técnicos. Simplemente diremos que polisemia es el término que se utiliza para describir la situación en la que una palabra tiene dos o más significados relacionados entre sí. Si bien esta definición es técnicamente correcta, hay un detalle que quiero destacar de ella, ya que justifica plenamente el comienzo de este texto. Ese detalle es que lo de ‘significados relacionados entre sí” se basa muchas veces en la apariencia de lo designado por la palabra en cuestión. Por ejemplo: el término ‘pico’ que usamos para identificar una parte de un ave, también lo usamos para referirnos a la cima de una montaña; en la práctica ambos términos, aunque idénticos, tienen distintos significados que mantienen una relación común cual es: una prolongación alargada en forma de cono.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Si bien, según el estrecho criterio de algunos, la polisemia supone una gran economía para el lenguaje al poder atribuir varios sentidos a una misma palabra, evitando así una carga excesiva para la memoria humana, debemos convenir que no representa mucho más que un estigma propio de la ambigüedad de nuestro convencional lenguaje natural.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> El sentido común resuelve (cuando no se carece de él) la mayoría de las ambigüedades que puedan presentarse en el día a día, como sucede con la palabra ‘privado’ que usamos al principio. No obstante ello y a pesar de la riqueza expresiva que lo caracteriza, nuestro lenguaje es especialmente inapropiado, gracias a esa ambigüedad, para ser usado <em>verbi gratia</em>, en el estudio de las argumentaciones, terreno propio de la lógica. Esto último da la pauta de que, si bien en el uso corriente la polisemia no trae demasiados problemas y quizás un dudoso beneficio, cuando se utiliza indiscriminadamente en otros dominios (como el científico por ejemplo), no solo puede inducir a error como el la lógica sino que además puede inducir a convalidar algo que no tiene en realidad ningún fundamento. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Las disciplinas formales se han visto obligadas a elaborar un lenguaje riguroso (sin ambigüedades) para poder evolucionar y ser así útiles. Pero, las ciencias naturales y aquellas que se desarrollaron en los suburbios de la ciencia tradicional (ciencias de la información, ciencias de la complejidad, ciencias cognitivas, constructivismo radical, etc.) no tienen demasiados escrúpulos a la hora de explotar la ambigüedad del lenguaje natural con el propósito de ‘definir’ algunos términos pretendidamente técnicos que suponen no menos pretendidos conceptos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">El abuso de lo ambiguo obedece en la mayoría de los casos a que solo se conforma, la ciencia en cuestión, con ‘definir’, pero pocas veces con ‘explicar’. Es de esta manera que no solo se abusa de la polisemia, sino de todas las otras ambigüedades que nos provee el lenguaje: homonimia, metonimia, metáfora y hasta el extremo de considerar, porque dos términos se escriben igual, la semejanza o equivalencia en la sinonimia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En una serie de tres artículos (de los que éste es el primero) trataremos del enorme problema que significa para las ciencias (y no solo por una cuestión de terminología formal) los términos polisémicos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Tomaremos como muestra tres términos que tienen una gran difusión en la actualidad en distintos campos del quehacer científico: Complejidad, Información y Cibernético.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">En esta instancia trataremos el término Complejidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Complejo se dice de aquello que está compuesto por varios elementos iguales o diversos y que generalmente es de difícil entendimiento o resolución. Lo anterior como definición, no está mal. Como el mismo Aristóteles lo estableció, definir es tender a un límite sin alcanzarlo jamás. Las matemáticas tienen un nombre específico para esto: <em>función asintótica</em> que no significa otra cosa que uno puede aproximarse infinitamente a la ‘verdad’ de un valor, pero sin alcanzarlo nunca.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Definiciones son las de los diccionarios que constituyen un catálogo de significados; es decir, una lista de las convenciones para designar los distintos aspectos de nuestra realidad cotidiana con una adaptación a cada comunidad (a cada idioma).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Si se pretende encarar una terminología distinta de la utilizada diariamente para referirse a un aspecto específico que necesitemos destacar, no basta con definir. Un glosario no deja de ser una colección de palabras difíciles para el no iniciado en el tema específico que se está tratando, o de difícil explicación, a las que se les pretende dar el rango de <em>corpus</em> para camuflar el abismo conceptual que subyace.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Siempre, a no dudarlo, es preferible una ‘pobre explicación’ a una ‘exquisita definición’. Definir es lidiar con el significado (cubrir las apariencias); explicar es tratar con el sentido (investigar la esencia – comprometerse).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Vamos a tratar entonces de dar una explicación a lo complejo, aunque sin pretender que sea la única ni la mejor, pero tampoco la más pobre.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Prescindiré de los ‘malos tratos’ de los que ha sido objeto el término y me abocaré a los componentes básicos que considero fundamentales para tratar de explicar en qué consiste la complejidad.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Estos componentes son cuatro: orden, desorden, organización y desorganización.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Se han escrito miles de páginas sobre estos aspectos y hay de todo y para todos. No voy a discutir ningún enfoque en particular; y esto incluye aquellos que los imponen con total displicencia como los que, rigor formal en mano, tratan de imponerlos igual, pero en sentido contrario.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Lo que sí queda claro, por lo menos para mí, que estos términos no son sinónimos por pares y que no constituyen dos maneras inversas de medir la misma cosa. Antes bien, son términos que describen estados concretos que se encuentran en los extremos opuestos de un continuum. Tampoco constituyen per se, lógicas individuales, totipontenciales ni autónomas que pudieran de alguna forma extraña, convertirse en fuerzas promotoras de conductas o comportamientos, en sí mismas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">No hay un funcionamiento individual de cada uno de los elementos mencionados. Juntos (interrelacionados) constituyen un sistema y de esa forma surge una lógica que rige su funcionamiento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Acabamos de incluir otro término que padece de ‘polisemia aguda’: <em>sistema</em>. Para no caer en lo mismo que estamos condenando, diremos que sistema es aquel conjunto de elementos básicos ligados por un par de funciones (estructuras proyectadas en otras estructuras) que determinan una unión aparente (a través del cambio) de los aspectos que diferencian tales elementos y una separación oculta (cambio profundo) de aquellos aspectos que tienen en común (sustento de una categoría); todo lo cual le da la posibilidad de evolucionar como veremos luego. Es importante distinguir lo anterior de una mera definición (sistema: conjunto de elementos relacionados entre sí con un fin común) ya que se explicita el mecanismo íntimo que sostiene un sistema; se explica cómo está formado y cómo funciona.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Las pautas lógicas que regulan un sistema complejo, según yo lo veo, tienen que ver con la existencia, entre sus elementos, de una triple relación: son opuestos, son complementarios y son concurrentes (se dan simultáneamente). A su vez están distribuidos, por pares, en dos niveles: un nivel superficial que da cuenta de lo evidente, lo organizado, y un nivel profundo que partiendo de la desorganización, promueve la<span> </span>reorganización del sistema y una posterior evolución ‘sustrayendo’ complejidad a su entorno inmediato. El todo se comporta como una oposición de Galois; es decir: una oposición de términos mediada por otra oposición; constituyendo de esta manera, algo similar a un grupo algebraico con autonomía (tanto de producción, como de funcionamiento) pero con una ‘frontera’ que a la vez que lo delimita, le permite el intercambio necesario con el exterior, como para poder evolucionar complejizándose. </span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Este &#8216;par de pares&#8217; se constituye entonces, en una sola lógica producto de otras dos a su vez: una discreta (binaria) que nos muestra la apariencia; y una continua (difusa) que nos muestra la evolución, tanto en el crecimiento por adaptación, como en la génesis de nuevas unidades complejas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La figura que sigue tal vez logre resumir (desde un punto de vista binario) y de un modo muy simple, esta unidad estructural que a mi parecer, representaría la mínima expresión de complejidad real; la más pequeña evidencia de realidad que podríamos concebir.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/08/figura02.jpg"><img class="size-full wp-image-52 aligncenter" title="figura02" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/08/figura02.jpg" alt="" width="500" height="300" /></a></p>
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		<title>FICCIONES (Segunda Parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jul 2008 03:07:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Lógica]]></category>

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		<description><![CDATA[En esta segunda parte intentaremos caracterizar una observación semiótica de la realidad, considerando la Semiótica como la lógica del sentido (según ya vimos). El hecho de basarse en la observación como método de análisis es adecuado, ya que de esta forma se evita la ‘presunción imperialista’ (como dice Eco) de suponer que la Semiótica puede [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta segunda parte intentaremos caracterizar una observación semiótica de la realidad, considerando la Semiótica como la lógica del sentido (según ya vimos). El hecho de basarse en la observación como método de análisis es adecuado, ya que de esta forma se evita la ‘presunción imperialista’ (como dice <em><strong>Eco</strong></em>) de suponer que la Semiótica puede explicarlo todo. Todo puede ser tratado semióticamente, que es algo muy distinto.</p>
<p>Para comenzar debemos establecer parámetros concretos, reales y tangibles para poder así procurar una definición (aproximarse al límite Aristotélico) de algunos conceptos que por ser tales, carecen (en apariencia ) de realidad. Uno, entre otros, que necesita imperiosamente de un límite es el concepto de infinito (¿qué paradójico, no?).</p>
<p>Hemos dicho que no hay nada infinito. Esto, a primera vista, es cierto si nos referimos a la apariencia que nos ofrecen los cuerpos materiales; pero, no lo es tanto si pretendemos justificar otras cosas. Entonces nos percatamos que pueden definirse, al menos, tres infinitos: <em><strong>a)</strong></em> Un infinito por suma, que es el concepto de <em>Número</em>; <em><strong>b)</strong></em> Un infinito por división, que es el concepto de <em>Espacio</em>; y <em><strong>c)</strong></em> Un infinito en ambos sentidos, que es el concepto de <em>Tiempo</em>. Luego, tendría sentido presuponer una infinitud corpórea que ha de entenderse como lo contrario a evidente, superficial y discreto. Este es un infinito que se alcanzaría paulatinamente, en forma oculta, en ‘las profundidades’ de la realidad, y que surgiría explosivamente a la apariencia (se manifestaría como ‘verdad’) en un ir haciéndose; en un alcanzar el límite; en un provocar catástrofes; en un producir bifurcaciones; en una palabra: en un definirse. Esta definición lo es a modo de una perturbación variable (cambio) aunque con cierta estabilidad que en cada instante del tiempo irreversible tiene dimensiones finitas, a pesar de manifestarse por un Número y ocupar un Espacio en un Tiempo determinado, que no lo son.</p>
<p>Habiendo de alguna manera, ‘corporeizado’ el infinito, retomamos la <em>Babel Borgeana</em>, en la que, más allá de los múltiples acertijos (de los que haremos caso omiso) hay un fuerte planteo paradojal, dialéctico (en el sentido Hegeliano; o mejor Heracliteano)  y según trataremos de demostrar, real.</p>
<p><span id="more-44"></span></p>
<p>Ya desde <em><strong>Einstein</strong></em> quedó claramente establecido (muy a pesar de <em><strong>Newton</strong></em>), que toda simultaneidad es relativa. Esta relatividad tiene que ver con el simple hecho de estar obligados a elegir un sistema de referencia particular (no olvidar que en ciencia trabajamos con convenciones). <em><strong>Borges</strong></em> nos plantea algo distinto al absoluto Newtoniano y al relativismo de <em><strong>Einstein</strong></em>; aproximándose a los presocráticos, nos pinta un universo cual pergeño alucinante de un devenir perpetuo de polos opuestos simultáneos que en su cíclico cambio, siempre termina (para comenzar) siendo lo mismo.</p>
<p>Todo esto suena a ilógico, a meros términos ‘sin sentido’, a un ruido de fondo que intenta tapar la evidencia; a un protocolo aventurado que nunca conseguirá ponerse a la altura de las circunstancias formales y por más que de ‘vueltas’, nunca será más que un delirante paralogismo. Si lo vemos con los ojos de la lógica clásica, sí. Si corregimos nuestra miopía con la óptica de una de las tantas lógicas alternativas posibles, no.</p>
<p>Imaginemos solo por un instante, que nos hemos propuesto descifrar la estructura de la realidad (¡menuda tarea!)</p>
<p>Si hablamos de estructura, hablamos de relaciones; y si hablamos de relaciones, estamos diciendo algo sobre elementos que se relacionan; y si hablamos de elementos, estamos resaltando diferencias y además la simultaneidad en la aprehensión de al menos dos elementos distintos.</p>
<p>La concurrencia de la aprehensión de dos elementos exige, por un lado, que ambos tengan algo en común y por otro, que haya algo que los diferencie. Veamos esto último a través de un ejemplo simple: Supongamos que tenemos ante nosotros dos pelotas, y que una de ellas es rayada y la otra lisa. Estos elementos están relacionados de dos maneras en forma simultánea: tienen algo en común que los identifica como pelota (p.e. la forma) y algo que los diferencia como elementos distintos pertenecientes a una categoría determinada, el hecho de ser una rayada, y la otra no.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/tabla1.jpg"><img class="size-medium wp-image-45 aligncenter" title="tabla1" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/tabla1-300x85.jpg" alt="" width="300" height="85" /></a></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-align: center;"><em><strong>Tabla I</strong></em></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst"><span style="font-family: Arial;">La <strong><em>Tabla I</em></strong></span><span style="font-family: Arial;"> muestra una manera (entre otras) de representar ‘numéricamente’ ambas pelotas (que ya es ‘rozar’ uno de los infinitos). Este método se basa en dejar constancia de las oposiciones que caracterizan los elementos; o sea, de aquello que permite distinguirlos (presencia o ausencia de un atributo dado).</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">Se puede observar que la cifra que representa cada elemento, tiene dos lugares, entonces, la mitad no ocupada (representada por el <strong>0</strong>), se la asignaremos a aquel atributo que hace que los dos elementos pertenezcan a la misma categoría (la forma); es decir, para consignar que ambos son pelotas. Esta simple estructura se puede representar como lo muestra la <strong><em>Figura</em></strong><strong><em> 1</em></strong>.</span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-46 aligncenter" title="figura1(hacer click en la figura para agrandar)" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura1-300x118.jpg" alt="" width="300" height="118" /></a></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-align: center;"><em><strong>Figura 1</strong></em></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst"><span style="font-family: Arial;">Desde el punto de vista lógico podemos ver en la <strong><em>Figura</em></strong><strong><em> 1</em></strong> que ambos elementos guardan una doble relación: <strong><em>i)</em></strong> son <em>opuestos</em>; es decir, uno es la negación del otro (negar <strong>01</strong> es reemplazarlo por su inverso <strong>10</strong>, y viceversa) y <strong><em>ii)</em></strong> son <em>complementarios</em> porque uno tiene una característica de la que el otro carece. Pero además este esquema nos muestra otros aspectos relacionales que subyacen a la aprehensión de ambos elementos. Así, por un lado tenemos la <em>conjunción</em> </span><span style="font-family: Arial;">por aquel aspecto o atributo que tienen en común (la forma) y por otro la <em>disyunción</em> </span><span style="font-family: Arial;">por aquel atributo que los diferencia (textura).</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">La <em>conjunción </em>como operación lógica nos dice que una relación será verdadera (y asumirá un valor <strong>1</strong>) cuando ambos elementos de la relación sean verdaderos (evidentes), de lo contrario será falsa (asumirá un valor <strong>0</strong>); por eso <strong>01conj</strong></span><strong></strong><strong><span style="font-family: Arial;">10 = 00</span></strong><span style="font-family: Arial;">. En cuanto a la <em>disyunción</em> nos dice que será falsa (<strong>0</strong>) únicamente cuando ambos elementos disyuntivos sean falsos, de lo contrario será verdadera (<strong>1</strong>); entonces <strong>01</strong></span><strong><span style="font-family: Arial;">disj10 = 11</span></strong><span style="font-family: Arial;">.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">De acuerdo a lo anterior estamos autorizados para decir según la lógica de clases que <strong>11</strong> representa la unión de aquellos aspectos que distinguen un elemento de otro, y que <strong>00</strong> representa la separación (intersección) de aquel aspecto que los reúne (<em>categoría</em>). Es importante notar además, que <strong>11 </strong>y <strong>00</strong> guardan entre sí la misma doble relación de oposición y complementariedad. Por tanto, y siguiendo en la lógica de clases, podemos afirmar que en este pequeño universo que hemos caracterizado, hay dos clases o conjuntos: la de los <em>elementos</em> (con su ámbito (<strong>01</strong>) y su complemento (<strong>10</strong>)) y la del <em>cambio</em> o <em>transformación</em> (con su ámbito (<strong>11</strong>) y su complemento (<strong>00</strong>)) que surge cuando dos objetos se relacionan entre sí.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">Cuando analizamos otras oposiciones relacionadas con los mismos objetos, descubrimos algo interesante. Por ejemplo <em>pelota grande vs. pelota pequeña</em>. Esta última oposición ya no es binaria (no tiene solo dos términos: el elemento y su opuesto), sino que al menos, admite un término intermedio como lo es <em>pelota mediana</em>. En realidad este tipo de atributos, acepta infinitos valores entre sus extremos. De esta manera, si pretendemos ‘describir’ lo que ocurre en la realidad de este nuestro limitado universo, debemos poder caracterizar todas las posibilidades. Una forma de hacerlo es ampliar el esquema anterior, profundizando en su estructura y mostrar así, que en definitiva todo se restringe a un interjuego entre el ‘ser’ y el ‘parecer’. El ‘parecer’, aquello que se ofrece en directo a la aprehensión y que tildaremos de ‘<em>superficial</em>’, es de tipo <em>binario</em> o <em>discreto</em>; se pasa de un extremo al otro de la comparación sin valores intermedios, siendo así un atributo <em>absoluto</em> y evidente. El ‘ser’ en cambio, es aquello que ‘no se ve’, que permanece oculto y por lo que lo llamamos <em>profundo</em> y admite infinitos valores intermedios entre sus extremos; esta última característica lo convierte en un atributo <em>continuo</em> o <em>analógico</em> y <em>relativo</em> pues resulta su valoración, de una comparación (de un marco de referencia).</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">Hipotéticamente y de una forma genérica, se puede utilizar como base de la observación semiótica, la relación <em>sujeto/objeto</em>. Aquí <em>sujeto</em> (<strong>S</strong>) es considerado como la ‘fuente’ del cambio y el <em>objeto</em> (<strong>O</strong>) como el ‘destino’ de ese cambio, y ambos están relacionados precisamente por tal cambio que queda expresado por una operación de disyunción (cambio aparente = <strong>V</strong>) en la superficie y por una operación de conjunción (cambio oculto = <strong>noV</strong></span><strong></strong><span style="font-family: Arial;">) en lo profundo. (<strong><em>Figura 2</em></strong>)</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-indent: 36pt; text-align: center;"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-47 aligncenter" title="figura2(hacer click en la figura para agrandar)" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura2-300x119.jpg" alt="" width="300" height="119" /></a></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-indent: 36pt; text-align: center;"><em><strong>Figura 2</strong></em></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-indent: 36pt;"><span style="font-family: Arial;">Los vértices del ‘cuadrado’ propuesto representan lo que llamamos <em>nichos o lugares ontológicos</em>, que serán ocupados por elementos de sentido (contenidos) concretos (el segundo infinito); contenidos que, en la elaboración de la dinámica, no son tenidos en cuenta.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="text-indent: 36pt;"><span style="font-family: Arial;">Si a <strong>0110</strong> (clase de los elementos) la negamos, obtenemos su opuesto: <strong>1001</strong>. Sus constituyentes no desaparecen, solo cambian de lugar. Si volvemos a negar, obtenemos (según la lógica clásica) la estructura inicial. Se establece así una dinámica cíclica que podría caracterizarse como la tendencia de ir hacia el <em>objeto</em> (<strong>10</strong>) a través del <em>sujeto</em> (<strong>01</strong>). Esta dinámica se puede asimilar a una función (una estructura proyectada en otra estructura) que llamaremos: <em>organización</em> y que representa una transformación o cambio evidente y no significa otra cosa que la disyunción entre ambos polos de la relación (<strong>11 = V</strong>). Ahora, si negamos <strong>01(S)</strong>, no desaparece pasando a <strong>10(O)</strong>, sino que ‘pasa’ a <strong>11(V)</strong>; y si esta última se niega, ‘pasa’ a <strong>10(O)</strong>. Luego, <strong>11(V)</strong> se transforma en una <em>clase mediadora</em> entre los polos opuestos y cambia entonces, el concepto de negación. Es como si se negara los continentes o <em>nichos</em> y no el contenido y de esta forma, hay un ‘<em>desplazamiento conservador’</em> (</span><span> </span><strong><em><span style="font-family: Arial;">Hegel</span></em></strong><em><span style="font-family: Arial;">)</span></em><span style="font-family: Arial;"> de un extremo a otro obtenido por la ‘<em>negación de la negación </em>(</span><strong><em><span style="font-family: Arial;">Hegel</span></em></strong><span lang="DE">)</span><span style="font-family: Arial;">. Alcanzado <strong>10(O);</strong> si se vuelve a negar, se obtiene <strong>00(noV)</strong></span><span style="font-family: Arial;">, lo cual significa otra transformación o cambio (en este caso oculto) que representa ahora, la conjunción de los extremos la que llamaremos <em>desorganización</em>. Si negásemos <strong>00(noV)</strong></span><strong></strong><span style="font-family: Arial;"> llegaríamos a <strong>01(S)</strong>, completándose un <em>ciclo reflexivo </em>(</span><strong><em><span style="font-family: Arial;">Hegel</span></em></strong><span lang="DE">)</span><span style="font-family: Arial;">. En realidad, son dos ciclos completos ‘ensamblados’ que ‘giran’ en sentido opuesto (el tercer infinito) (<strong><em>Figura 3</em></strong>)<strong><em>.</em></strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura3.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-48 aligncenter" title="figura3(hacer click en la figura para agrandar)" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/figura3-300x107.jpg" alt="" width="300" height="107" /></a></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="text-align: center;"><em><strong>Figura 3</strong></em></p>
<p class="MsoNormalCxSpFirst"><span style="font-family: Arial;">El ensamble definido recibe como nombre <strong>PAU</strong> (<strong>P</strong>atrón <strong>A</strong>utónomo <strong>U</strong>niversal) y es considerado aquí como la unidad de complejidad real. Queda constituido un verdadero sistema como manifestación concreta de la mínima expresión de realidad que se pueda concebir. Su complejidad reside en que<span> </span>las dos ‘triadas’ que lo componen: <strong>SVO</strong> y <strong>O</strong></span><strong>noVS</strong><span style="font-family: Arial;">, están ligadas por una triple relación: <strong><em>i)</em></strong> son opuestas, <strong>OnoVS</strong></span><strong></strong><span style="font-family: Arial;"> (<strong>100001</strong>) es la negación de <strong>SVO</strong> (<strong>011110</strong>); <strong><em>ii)</em></strong> son complementarias, cada una tiene a su vez una característica de la que la otra carece y viceversa y <strong><em>iii)</em></strong> son simultáneas o concurrentes, se producen al mismo tiempo. Por otro lado, son complementarias bajo dos aspectos: a) en el ya mencionado, y b) en el que surge dado su ‘sentido de giro’.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">Finalmente podemos decir que a este sistema lo animan dos lógicas: una <em>superficial</em> y <em>binaria</em>, ya que ‘gira a saltos’; por ‘pares’ de elementos y que se encarga de que el sistema en su apariencia ‘encaje’ en la lógica formal; y una <em>profunda</em> y <em>continua</em>, con infinitos valores intermedios entre <strong>1 </strong>y <strong>0</strong>, a la cual le llamamos <em>difusa </em>o <em>borrosa</em>. Todo el sistema a su vez, está regido por una única <em>lógica polivalente</em> (<em>tetravalente</em>, cuyos valores de verdad no son <strong>1</strong> y <strong>0 </strong>como en la lógica binaria, sino <strong>00, 01</strong>, <strong>10</strong> y <strong>11</strong>), que da la posibilidad de representar el devenir de los hechos o procesos reales (en cualquier nivel que se considere la realidad), razón por la cual la llamaremos <em>lógica transcursiva</em> o del transcurrir.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;">La <em>lógica transcursiva</em>, por el hecho de servir para representar integralmente la realidad, de acuerdo a lo aquí propuesto, también es apta para representar cualquier manifestación psíquica, biológica y lingüístico-social que se supone representan distintos aspectos de un universo determinado (sea éste concreto o virtual).</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;"><em><strong> Borges</strong></em>, desde su sapiencia nos muestra, que lo finito (discreto y aparente) y lo infinito (continuo y oculto) pueden coexistir, aunque la lógica tradicional (convencional) no lo admita y que la apariencia (esa gran ‘mentirosa’) regodeándose en sus límites, deja escapar algunas ‘pistas’ como las del espejo (algo de lo que ‘pocos’ se percataron), que sirven para mantener la esperanza de una infinitud que en apariencia nunca alcanzaremos.</span></p>
<p class="MsoNormalCxSpMiddle"><span style="font-family: Arial;"> La realidad Borgeana es la de su biblioteca, la de su universo; la de ‘nuestro’ universo y por ende, la de nuestra vida; esa realidad que nunca será atrapada en un algoritmo por complejo que este sea ni se dejará encasillar en axiomas por más ‘lógicos’ que parezcan.</span></p>
<p><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">A través de la semiosis, concebida como una acción reorganizadora de un sistema lógico, hemos visto que es posible, como también nos lo mostró <em><strong>Borges</strong></em>, abordar la realidad, allende de la lógica tradicional, por alternativas que le pueden asignar así mismo, un sentido.</span></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Arte Digital - Bodegón</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 23:25:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Expresión Artística]]></category>

		<category><![CDATA[3D]]></category>

		<category><![CDATA[Arte-Digital]]></category>

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		<description><![CDATA[Toma fotográfica de un escenario 3D en donde se muestra la técnica de transparencia (en este caso a través de un vitreaux) y su proyección sobre objetos sólidos. Por otro lado se muestran efectos atmosféricos. Realizado en 3DS Max 8.


]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Toma fotográfica de un escenario 3D en donde se muestra la técnica de transparencia (en este caso a través de un vitreaux) y su proyección sobre objetos sólidos. Por otro lado se muestran efectos atmosféricos. Realizado en 3DS Max 8.<br />
<br />
<a href="http://picasaweb.google.com/dantesalatino/ArteDigital2/photo#5184713745905117794"><img src="http://lh4.ggpht.com/dantesalatino/R_PNrp7CamI/AAAAAAAAAhA/q10--Ztgau0/s800/habitacion.jpg" alt="" width="500" height="375" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>FICCIONES (Primera Parte)</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 01:03:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>

		<category><![CDATA[Borges]]></category>

		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>

		<category><![CDATA[Lógica]]></category>

		<category><![CDATA[Realidad]]></category>

		<category><![CDATA[Semiótica]]></category>

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		<description><![CDATA[¡No! No estoy pergeñando plagiar a Borges, ni tampoco embarcado en un insoluble análisis literario. El motivo de invocar este título es plantearme si las siete historias narradas en su primer libro (el jardín de senderos que se bifurcan de 1941) son ficciones absolutas. 

 El maestro del género fantástico (o neofantástico como lo llaman [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">¡No! No estoy pergeñando plagiar a Borges, ni tampoco embarcado en un insoluble análisis literario. El motivo de invocar este título es plantearme si las siete historias narradas en su primer libro (<em>el jardín de senderos que se bifurcan</em> de 1941) son ficciones absolutas. </span></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/borges2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-41" title="borges2" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/borges2.jpg" alt="" width="400" height="296" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> El maestro del género fantástico (o neofantástico como lo llaman algunos), nos lleva de su mano por los caminos desconocidos, aunque no por eso menos obvios, de una realidad que nos lastima con su filosa ambigüedad. Un planteo directo que simula extrañeza; una franqueza atrevida que nos arropa y nos mima; una verdad obstinada que nos enfrenta al eterno fantasma de la posibilidad; en fin, una apariencia que deja de ser tal cuando nos muestra sin tapujos que la realidad lo dijo primero.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Como lo anuncié, no es este un análisis literario sino un abordaje semiótico de una de las siete piezas aquí reunidas. El enfoque semiótico no se refiere a un análisis narrativo (una y mil veces hecho) sino desde la perspectiva de una semiótica que aborda la lógica del sentido. </span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> La pieza elegida es ‘<em>La Biblioteca de Babel</em>’ (aunque casi podría haber sido cualquiera de las otras) en donde, con maestría, nos pinta una realidad que poco tiene de ficción y mucho de fascinación.</span></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/babel-dante-salatino-2008.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-42" title="babel-dante-salatino-2008" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/babel-dante-salatino-2008.jpg" alt="" width="500" height="400" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span id="more-37"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Borges plantea un desafío que va más allá de probables mensajes crípticos y lo hace proponiéndonos investigar la verdad y la falsedad; o para ser menos tajantes pero más profundos, la apariencia y la esencia de nuestro universo (biblioteca) que en definitiva es nuestra realidad. El trasfondo de todo el planteo es una búsqueda del sentido pues, éste sin dudas, debe preceder a la verdad o falsedad de algo y sería poco feliz intentar una inversión de esta secuencia puesto que ninguna decisión vital podemos tomar basados en una regla, porque cada decisión es prefigurada para concordar con tal regla; por tanto, si todo puede ser prefigurado para que concuerde con una regla (con una convención), también lo puede ser para que entre en conflicto con ella; de tal forma no existe tal acuerdo (verdad) ni tal conflicto (falsedad).</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> La lógica del sentido es pues, la herramienta idónea para escrutar, en forma directa, nuestra realidad. Para poder utilizarla tenemos que estar dispuestos a abandonar las convenciones y sin pruritos tautológicos, enfrentar la descarnada realidad tal cual se presenta. Tal cual nos la presenta Borges en cada pasaje, por mínimo que sea, de sus medulares escritos.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Muchísimos han sido los intentos de ‘descifrar’ el contenido de esta singular historia (nuestra historia). Estos intentos han surgido con distintas tendencias y han esgrimido variados argumentos desde los matemáticos hasta los cabalísticos (recordar la afición de Borges por este tema). No vamos a pasar revista a todos ellos porque no haríamos ningún aporte diferenciador, sino que vamos a tomar un análisis lógico tradicional de los puntos clave para poderlo contrastar con nuestra propuesta.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Hay variados y muy buenos análisis lógicos de la Biblioteca; tomaremos como referencia uno aparecido en la versión electrónica de la revista NEXOS en el Nro. 356 de Agosto de 2007 y cuyo autor es Salomón Derreza. En este artículo, según lo manifiesta el autor, se intenta ‘solucionar la paradoja de Babel’. La forma en que lo intenta (con un éxito convencional) es mediante la lógica a la que tilda de poco ‘imaginativa’ y omnisciente pero que justifica por presuponer que la  Biblioteca de Babel estaría construida de matemáticas y ciencia (¡o sea de convenciones!).</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Como Borges, muy hábilmente, plantea un par de axiomas (que probablemente constituyan solo un homenaje a Descartes), da pie para que se intente aplicar las reglas de la lógica formal. Reiteradamente (y hasta frenéticamente diría yo) Borges indica que la Biblioteca es finita e infinita al mismo tiempo. La  Biblioteca es la metáfora que usa para referirse al universo (lo dice explícitamente) y entonces queda planteado el dilema ‘aparente’ de si el universo es finito o infinito o mejor, ambas cosas; y la supuesta paradoja es ¿cómo postula una biblioteca infinita, construida sobre axiomas que solo le permiten ser finita?</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Lejos de estar infectada la Biblioteca, por algún germen de la inconsistencia, goza de ‘eterna’ salud y el planteo jamás puede tildarse de poco inteligente, en exceso imaginativo y mucho menos carente de imaginación. Sí es carente absolutamente de esto último, el presuntuoso análisis lógico tradicional que pretende dar una supuesta e ingenua solución en donde no existe un problema.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Veamos sucintamente en qué se basa el análisis tradicional. Que la Biblioteca es finita lo prueban los dos axiomas: a) El de la permutabilidad limitada: el número de símbolos es 25 y por tanto hay una cantidad grande pero limitada de libros; y b) El de la irrepetibilidad: no hay en la Biblioteca dos libros idénticos.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Que la Biblioteca es modestamente infinita lo sugieren “solo las afirmaciones e insinuaciones, meros actos de fe, sin prueba alguna”, según reza el autor del análisis lógico.</span></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> Para un remate con grandes luminarias se analiza el párrafo final del relato: “<em>Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repito, sería un orden: el ORDEN). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza</em>”; y se sentencia el derrumbe de la fastuosa construcción no teniendo piedad ni siquiera por el hecho de representar una metáfora (que no es comprendida) adornada por un par de axiomas que los incluye solo por diversión. Para terminar, reproduzco textualmente las conclusiones a las que arriba este modesto análisis, antes de proponer su ingenua solución: “Así, en una misma página atroz, Borges clausura toda esperanza de rescatar la consistencia de la  Biblioteca y prefigura, de una sádica vez, las dos formas de aniquilamiento que le están deparadas: ‘Si es limitada – parece decirnos -, no es repetible, pues por fuerza, tendría que admitir la existencia de al menos un libro infinito’. De <span style="text-decoration: underline;">forma brutal </span>(el subrayado es mío) nos revela que los axiomas sobre los que se levanta su formidable constructo son mutuamente excluyentes y, en un <span style="text-decoration: underline;">corolario terrible nos maldice</span> (el subrayado es mío): Jamás lograrán crear una biblioteca infinita que se sostenga sobre sus propios axiomas - ¡Jamás!” Esta ‘incuestionable’ conclusión tuvo lugar por no respetar ni comprender, la solución propuesta por Borges, que es ‘la solución’.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Nadie puede crear una biblioteca infinita, ni nada infinito; y si se pudiera (cosa que ni la lógica formal puede a pesar de Cantor) no habría como corroborarlo pues el observador que lo está proponiendo está ‘infectado’ de finitud. Esta última aseveración demuestra de la misma forma brutal que el análisis formal es inconsistente consigo mismo; dicho con palabras más simples: el sistema formal es convencional; es una regla prefijada que se lleva muy mal aun con la realidad más burda.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">La lógica tradicional no puede explicar nada de la auténtica realidad; solo predice, aventura y esquematiza un universo teórico, perfecto y estéril. Lo que Borges nos dice a gritos en esas escasas páginas es que precisamente la lógica convencional <strong><span style="text-decoration: underline;">no es</span></strong> la solución, sino que pasa por una lógica que excede el ‘binarismo oficial’.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Arial;">Los grandes misterios de nuestra realidad jamás serán explicados (y eso es lo que se nos muestra en este texto borgeano) por axiomas porque, para colmo de males, éstos son leyes que son aceptadas sin demostración (por decreto), violando así la regla de oro de todo aparato formal. Es como querer cazar un elefante con una pinza de depilar, mirándolo a través de un binocular colocado al revés: axiomáticamente esto es posible; realmente ¡NO!</span></p>
<p class="MsoNormal">Continuará&#8230;</p>
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		<title>El Valor de lo Simbólico</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 04:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dante R. Salatino</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>

		<category><![CDATA[Idea]]></category>

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		<description><![CDATA[Símbolo: un término polisémico que atraviesa vertical y horizontalmente la cultura humana de la mano con distintos aspectos del quehacer intelectual e impulsor de comportamientos a veces, no tan racionales. Desde los jeroglíficos egipcios hasta la tabla periódica de los elementos de Mendeleiev; desde el pez de bronce de los primeros cristianos hasta nuestra bandera, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Símbolo:</em></strong> un término polisémico que atraviesa vertical y horizontalmente la cultura humana de la mano con distintos aspectos del quehacer intelectual e impulsor de comportamientos a veces, no tan racionales. Desde los jeroglíficos egipcios hasta la tabla periódica de los elementos de <strong><em>Mendeleiev</em></strong>; desde el pez de bronce de los primeros cristianos hasta nuestra bandera, el símbolo abarca se podría decir, sin temor a equivocarnos demasiado, toda la gama de manifestaciones que nos ‘hace humanos’.</p>
<p>No obstante la enorme variedad de matices que se puedan albergar bajo el alero de un símbolo, todos tienen algo en común. Todos buscan escapar de las borrascosas aguas del olvido; de la lluvia implacable del tiempo que todo lo borra; pero, en cualquier caso todos también ‘representan’; representan pensamientos, altibajos morales, convenciones sociales, progresos, dogmatismos, creencias, soberbia intelectual, estrechez y necesidad, sabiduría y barbarie.</p>
<p>De todos los aspectos naturales mencionados y de los muchos que se escapan, tomaremos el único que los reúne a todos: la representación.</p>
<p>Se tiene la tendencia de pensar en una imagen que refleje alguna realidad cuando uno invoca el término representación y por ende el concepto de símbolo. Esta tendencia no tiene asidero y trataremos de fundamentarlo.</p>
<p>La palabra símbolo, en su acepción griega, deriva de un vocablo que significa juntar, unir o encontrar algo que permita un reconocimiento. Esta sucinta definición abre un pequeño resquicio por donde penetrar al corazón simbólico.</p>
<p>Admitir que un símbolo es solo lo que representa una realidad otra de la que estamos experimentando, es admitir ingenuamente que una imagen representada va más allá de los elementos que la constituyen, tomándola por ‘real’ por el único hecho de ‘parecerse’ a lo que intenta representar.</p>
<p>Esta adherencia a lo visual de la representación hace que no podamos ‘ver’ paradójicamente, lo que está más allá de la mera apariencia, y no pasa de ser una metáfora del espejo que se transforma en espejismo cuando nos acercamos a ella. Los símbolos son naturales en el hombre y no es algo que se ofrece desde fuera para que, en su aprehender, ‘registre’ una convención. El símbolo es parte de la unidad psíquica humana; es lo funcional complementario de lo que es aportado por los mismos datos sensoriales sean estos provenientes del entorno o desde nuestra biología, y que constituyen la estructura de la psiquis. En el aparato psíquico en el cual se fundamenta el conocimiento humano es donde lo simbólico cumple una función puesta al servicio de comprender el mundo que nos rodea, dándonos una enorme capacidad que excede y en mucho, nuestra sensibilidad o nuestra memoria. Esta capacidad simbólica que nos caracteriza como humanos se inicia con el pensamiento y se proyecta en nuestro lenguaje, permitiéndonos así dar tratamiento a todas las cosas y a todos los problemas que nos son inherentes, ya sean estos de índole místico, abstracto o práctico.<br />
Este método de adaptación es patrimonio exclusivo del hombre y le da la posibilidad, no ya de valorar cuantitativamente una simple reacción como lo hace cualquier animal que responde a un signo cualquiera según un significado asociado sino, contemplar aspectos cualitativos que le dan una nueva dimensión a la realidad vivida. Las realidades inmediatas se transforman en ‘semióticamente reales’; las sensaciones se transforman en manifestaciones de sentido. Se distancian así, gracias al símbolo, las reacciones orgánicas propias de la animalidad de las respuestas puramente humanas.</p>
<p><span id="more-35"></span> Tal cual lo aseveró<strong><em> Cassirer</em></strong>, el hombre es un animal simbólico más que racional. Lo racional, que también es un patrimonio humano, no abarca la integridad real ya que solo se restringe a lo abstracto (terreno cultivado por la Lógica, la Filosofía, las Matemáticas y la Lingüística,  entre otras).</p>
<p>Retomando entonces la tendencia de asociar representación con una imagen podemos ver que, cuando esto ocurre, se debe a que somos arrastrados por la apariencia empobrecida de una relación heterónoma con un referente externo, sea éste, algo concreto o alguna idea. Muy distinto sería si en vez de esta asociación nimia, intentamos la aprehensión de una ‘forma’ que diera cabida a un futuro contenido del pensamiento.</p>
<p>¿Qué diferencia hay entre una imagen y una forma? En apariencia, ninguna. Pero si analizamos su constitución, veremos que difieren y en gran medida. Remarcaremos un solo detalle distintivo pero que es suficiente para poner en relieve esa flagrante diferencia. La imagen es estática. La forma no. La dinámica de la forma se expresa a través de las relaciones que plantea su geometría. Una topología estructurante y estructurada que da origen, en su espacio, a una función (proyectando una estructura en otra) que se encuentra a modo de unidad compleja en el símbolo; con una vertiente continua (la función) que estaría representada en la psiquis por el pensamiento y expresada en el lenguaje natural (en nuestras lenguas indo-europeas) por los tiempos de verbo; y una vertiente discreta que estaría representada por el lenguaje natural y expresada en su sintaxis.</p>
<p>Solo el aspecto dinámico del símbolo (el pensamiento) tiene sentido, porque representa cabalmente un prototipo lógico; en el contexto del aspecto estático (el lenguaje natural), un nombre (el contenido convencional de un símbolo lingüístico), tiene significado. Su uso no muestra la relación esencial que hay entre los sistemas reales que le dan origen. Su comunicación se hace de la única manera posible: a través de la expresión.</p>
<p>Consideramos así al símbolo como una función de la estructura que lo contiene (en su vertiente interna) y como estructura funcionarizada (la expresión) en su vertiente externa</p>
<p>El símbolo, como función, tiene como argumento a un signo; en otras palabras, el pensamiento es función de una idea y quien porta el sentido. Esta función, en las lenguas indo-europeas por ejemplo, está representada por los tiempos de verbo (en su aspecto temporal interno).</p>
<p>Un símbolo dinámico (interno: la vertiente continua) representa una función estructurada (la que expresa el proceso mismo de simbolización); en contrapartida, un símbolo estático (su mitad externa, discreta) representa una estructura funcionarizada (ver figura).</p>
<p><a href="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/esquema-pensamiento-lenguaje.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-36" title="esquema-pensamiento-lenguaje" src="http://aprend3r.com/wp-content/uploads/2008/07/esquema-pensamiento-lenguaje-300x85.jpg" alt="\" width="300" height="85" /></a><br />
Al pasar la función, en el lenguaje natural, a ser su propio argumento, deja de expresar la esencia del evento representado en el pensamiento. Por tanto la estructura al pasar a ser función, deja de expresar la estructura psíquica y por lo tanto, también la real .</p>
<p>Esta inversión ‘paradojal’ torna dificultoso el captar la ‘lógica’ que estructura el lenguaje natural y por ende, el pensamiento, desde donde suponemos, emana. Por esta razón el lenguaje natural  nos dice poco o nada de sí mismo y menos quizás, de lo que lo originó. El ojo no puede ‘verse’ a sí mismo. Puede describir lo que ve, pero no puede ‘verse’ viendo.</p>
<p>Una función no debe ser su propio argumento. Esto va en contra de la lógica.</p>
<p>Esta aparente falla lógica se subsana arbitrariamente por medio del significado. Asignando convencionalmente (<em>ad placitum</em>) argumentos a una función que no es tal. Usando una función continua (como por ejemplo, los tiempos de verbo) como argumento de una estructura (sintaxis). Es por eso que el lenguaje natural (simbólico) es ambiguo. Esto explicaría de alguna manera la polisemia. Es el mismo fenómeno que se daría al describir matemáticamente un acontecimiento continuo (real), en donde no hay otra opción que ‘linealizarlo’; describirlo en infinitésimos pasos; o sea, en definitiva: discretizarlo.</p>
<p>Desde la óptica de la lógica aristotélica el lenguaje natural es un discretizador de la realidad.</p>
<p>“El lenguaje disfraza el pensamiento” dice <strong><em>Wittgenstein</em></strong>. Nosotros podemos decir: “<em>No se piensa con palabras, se habla con pensamientos</em>”. No obstante, el lenguaje natural no hace evidente al pensamiento. El significado nada dice del sentido. Para comprender el lenguaje natural hay que cambiar el punto de vista lógico. El secreto está en lo estructural. Hay una homología entre la realidad representada y el representante, lo cual se equipara relacionalmente en el origen y en el orden, pero también en la función.</p>
<p>El aparente aspecto ‘desmadejado’ del lenguaje natural impide darse cuenta que su lógica puede ser un ensamble entre lo continuo (profundo) y lo discreto (superficial); en donde, esto último es lo que se muestra directamente. El otro aspecto queda ‘oculto’ a los ‘ojos’ de la lógica aristotélica.</p>
<p>El símbolo es la ‘figura’ de lo real. Un modelo que queda ‘estampado’ a fuego en nuestra psiquis, que se origina en nuestra contienda con la vida y que se expresa a través del lenguaje. El símbolo es el ‘hilo de Ariadna’ que liga los aspectos psico-bio-socio-culturales de la realidad y se constituye en unidad en el encuentro complejo (<em>opuesto-complementario-concurrente</em>) de dos mitades que se reconocen.</p>
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